CARTA A LAS COMUNIDADES CAMPESINAS DE LOS VALLES ANDINOS

CARTA A LAS COMUNIDADES CAMPESINAS DE LOS VALLES ANDINOS

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Nací en España, pero no me siento especialmente “española”. Es más, tengo vagos recuerdos, confusos, de haber formado parte de la civilización del Paititi, los hijos de las estrellas. De haber nacido entre los Amautas, de haber sido Inca, Maya y Azteca, y, también, de haber sido Atlante, Egipcia, Druida y Esenia, y haber estado, en Palestina, con el maestro Jesús el Cristo.
Los pueblos nativos americanos sufrieron mucho con la conquista española, pero tuvieron la suficiente sabiduría como para preservar su cultura, en la profundidad de la selva amazónica y en las comunidades, en los valles escondidos de la cordillera andina.
No caben reproches entre nosotros, porque los que un día fueron conquistadores, después volvieron a nacer entre los indios, y los que un día fueron conquistados, en otra vida volvieron a nacer al otro lado del mar.
La ventaja que tienen los pueblos indígenas, lo más valioso que pueden aportar, ahora, a la construcción de la Nueva Sociedad en la Nueva Tierra es que mantienen su identidad, recuerdan sus orígenes, tienen presentes al Dios y la Diosa Meru, a Viracocha y Tunupa, el Cristo Andino, los hermanos Ayar, a Manco Capac y Mama Oqllo, a Quetzacoatl…, pero, sobre todo, es que en las comunidades indígenas, en muchas, aún se mantienen VIVOS los valores que los Padres Antiguos les enseñaron. Mantienen una forma de vivir practicando la fraternidad, compartiendo, todo es de todos.
Vds. tienen mucho que enseñarnos, porque en Europa, no hemos tenido tanta suerte. El impulso católico-romano aniquiló todo vestigio de un pasado remoto, porque no convenía a sus intereses. Todo lo que no era romano, era “bárbaro”, y todo lo que no era católico, era “hereje”. El pueblo europeo ha olvidado sus orígenes, no honra a sus ancestros y ha perdido su alma.
Estamos en un momento histórico, en que todas las semillas de Luz empiezan a recordar. Hay esenios a un lado y a otro del mar, con la genética de los dioses creadores. A uno y a otro lado del mar estamos personas que pertenecemos al mismo equipo, aquellos que nos comprometimos, en el fin del ciclo, a construir la NUEVA SOCIEDAD con los valores que, tanto Jesús el Cristo, como Tunupa, el Cristo andino, impulsaron.
Estamos en un nuevo comienzo. La Nueva Sociedad empieza en América, porque en América Vds, mantienen vivos los valores de Fraternidad y Solidaridad, del espíritu comunitario. Los europeos, aún tenemos que recordar nuestra verdadera historia, recuperar nuestras raíces, los valores de los antiguos pueblos europeos, la Fraternidad, la Democracia, el Amor a la Filosofía, a la Sabiduría, la Belleza y el Arte. Ardua tarea que tenemos pendiente.
En nuestro viaje, hemos conocido los lugares más sagrados de su cultura. Tiwanaco, Machu pichu, la Isla del Sol…Desde que llegamos a Brasil, el 09/04/2013, una canción, del valenciano Nino Bravo, acude una y otra vez a mi mente:

América, América…
Un inmenso Jardín, eso es América.
Cuando Dios hizo el Edén, pensó en América.

La Nueva Sociedad, la Sociedad de la Utopía, va a ser lo más parecido al Edén, y va a nacer ya está naciendo, en América.
Isabel Artero Orta.
La Paz, Bolivia, 23/04/2013

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