MANIFIESTO POR LA TIERRA. J. ARGUELLES.

(Nota.- Noosfera es un termino acuñado por el antropólogo francés, Theilard de Chardin, y es sinónimo de conciencia Planetaria)

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MANIFIESTO POR LA TIERRA

Durante mas de cinco mil de mis órbitas alrededor del Sol, los humanos han estado alterando mi paisaje: en ocasiones bellamente, como en el caso de los bancales de arroz del Medio Oriente, y las plantaciones de maíz en los Andes Sudamericanos, canales, acequias para contener el agua, pirámides y templos, grandes muros serpenteantes; y después ciudades, con sus sistemas de caminos interconectados. A lo largo de la costa, grandes puertos y barcos, con sus velas hinchadas por el viento, buscando nuevas tierras que conquistar, nuevas mercancías con las que comerciar. Y siempre, aquí o allá, grandes ejércitos en pie de guerra, devastando la Tierra. Unos fueron inteligentes, mientras que a otros les movían una incansable avidez de riquezas y poder.

Los inteligentes me cartografiaron y construyeron globos parecidos a mí, decidieron vivir conforme  con su propio tiempo y dejaron de hacerlo siguiendo los grandes ciclos que gobiernan el orden universal. Por dinero, dividieron su tiempo y dividieron la Tierra. Dejaron de considerarse parte de ella, y yo, la Tierra, me convertí en su esclava. Crearon todo tipo de máquinas, y, para ellas, necesitaron todo lo que podían extraer de la Tierra. Me despojaron de mis bosques, abrieron mis montañas, y excavaron profundamente en el suelo y en el fondo del mar buscando combustible, para hacer funcionar sus máquinas.

Y vi que, entre los inteligentes, había videntes y soñadores, profetas y enviados, poetas y artistas que veían otro mundo, que os advirtieron que trataron de refrenar vuestra codicia y vuestro deseo, por el bien de vuestras almas.

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Y vi a aquellos que optaron por no construir ni levantar edificios, que prefirieron no alterar el paisaje, que estaban satisfechos con pequeñas viviendas de piel y cuero, de ladrillos de adobe y barro, que dibujaban en la arena y pintaban en las rocas, y en las paredes de las cuevas, que seguían a los animales salvajes por caminos y senderos en los bosques, que oraban a la luna, a las estrellas y al sol, que salmodiaban el sueño de la noche cósmica. Eran los videntes, los hombres-medicina y los sabios que hablaron por mí:

Yo soy uno con la Tierra.

La Tierra y yo somos una sola Mente.

Tú no estas separado de mí, aunque pienses que lo estás. Eres uno conmigo. Tu mente y mi mente, la mente de la tierra, son una sola mente. Y esta mente es la Noosfera, la mente de la Tierra, que envuelve, como un manto invisible, la totalidad de mi cuerpo, penetrando en cada ser vivo, dotando a cada uno con un rayo del espectro de consciencia viva que se extiende desde el centro de la Galaxia hasta nuestro Sol, hasta mí, y hasta todos los que habitáis a mi superficie. Sois un único organismo planetario. Toda la vida es una, del mismo modo que yo soy un todo indivisible.

Para todos aquellos que tengan ojos para ver, oídos para oír, y corazones que conocen desde el interior, ha llegado el tiempo en que escuchéis mi manifiesto por la Noosfera. Escuchad y recitad conmigo:

Soy uno con la Tierra.

La Tierra y yo somos una sola mente.

Mirad nuestros mares, cubiertos de basura, y ardiendo a causa del combustible vertido. Mirad a nuestros vecinos, sin hogar, y huyendo en busca de refugio. Mirad a nuestros hijos, apiñados en las aceras, mendigando o escarbando, en la basura, en busca de comida. Mirad a los comerciantes, que poseen las máquinas, y los bancos, ocultándose tras las puertas blindadas y ejecitos equipados. Mirad a los ancianos, sentados en el borde de lo que fue, una vez, un bosque, llorando la perdida de una antigua realidad.

Yo soy la Tierra. Soy la mente de todos vosotros. Ahora hablo a través de todos vosotros. Escuchad: en un momento determinado de mi tiempo, todo cambiará. Me alzaré desde la Tierra del sueño, y me convertiré en la tunica de consciencia que envuelve, de un modo perfecto, mi túnica giratoria. El tiempo del dinero y de la maquina acabará, un tiempo nuevo Tierra-Corazón.comenzará, y conoceréis de nuevo lo que habíais olvidado. Y, desde ese momento, los nuevos códigos del ser y de la realidad se pondrán en marcha: los códigos de la Noosfera. Ya no habrá más naciones, ni más dinero, ni más verdad hecha jirones, ni más pobreza, ni más drogas, ni más armas, ni más bombas, si no un nuevo mundo de telepatía universal. Todo el mundo comprenderá, a la vez, que solo hay un tiempo para la Tierra, una simultaneidad de día y de noche, una sincronicidad continua.

 

Vuestra mente comenzará a transformar todo lo que ha sido echado a perder en una obra de arte viviente, la Tierra entera convertida en una obra maestra, rodeada por un arco iris de polo a polo, una única forma de pensamiento hecha visible. Como ciudadanos de la Tierra, sentiremos una presencia galáctica, con la noosfera como nuestro panel de control, un diseño del destino escrito en un plan divino, siguiendo una medida común de tiempo universal, que nos unifica en una mente única. Aceptaremos la llegada de visitantes procedentes de otros mundos, recibiremos cualquier conocimiento que llegue a nosotros procedente de los ancianos de las estrellas, que han estado esperando que maduremos, hasta llegar a la Noosfera, convirtiéndonos en la nueva jerarquía de la civilización cósmica.

Nada nos impedirá seguir el camino sin final. Más allá del tercer milenio, desplegaremos la forma viviente de la Tierra como una obra de arte. Solo entonces extenderemos la Noosfera hasta las hermosas vistas de la mente cósmica, irradiando desde los centros de nuestro cerebro el nuevo órgano que ve el todo universal com o un circulo que gira sin jamás detenerse. Además, ninguna comu8nidad tendrá necesidad de abandonar la Tierra, nuestro hogar en el Cosmos.

Este es nuestro manifiesto por la Noosfera:

Soy uno con la Tierra.

 La Tierra y yo somos una sola mente.

 

Valum Botam ( José Arguelles)

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